Sobre este blog

Bajo el lema “Cien palabras – Hundert Wörter” se reúnen textos diversos que (por lo general) cuentan exactamente cien palabras. Voy alternando posts en castellano y en alemán, mis lenguas materna y paterna. Con las siguientes preguntas y respuestas quiero dar alguna pista acerca de este tipo de escritura.

¡Gracias por visitar mi página y que disfrutes la lectura!

Luis Ruby

¿Cómo se relaciona este blog con tu oficio de traductor?

Ambas actividades son un trabajo con palabras, y en ambas se trata de buscar expresión en un medio (la lengua) que me fascina. (Expresándome yo cuando escribo; expresando a otros cuando los traduzco.)

El paso de un idioma y de una cultura a otros juega un papel importante en muchos de estos textos.

¿Por qué cien?

Voy a reformular la pregunta: ¿por qué una forma? No se trata de que sean cien, podrían perfectamente ser noventa palabras o ciento y cinco; de hecho, a veces son doscientas o cincuenta. Pero la forma siempre es primordial. Volveré sobre el tema tras referir lo anecdótico:

La idea de escribir textos con una extensión de cien palabras tiene un trasfondo personal y por tanto casual. En Santiago de Chile existe un concurso literario que se celebra anualmente, Santiago en cien palabras. Los participantes son invitados a hablar de su ciudad sin sobrepasar la extensión indicada. En algún momento del 2004 me escribió mi amiga Soledad Lagos para proponerme que nos inspiráramos en esa actividad. Su propuesta me encantó, con una ligera modificación – quería que fueran cien palabras exactas.

¿Por qué una forma? La forma describe un espacio determinado en el que algo puede y debe desarrollarse. Hay que colmar ese espacio: ni más, ni menos. Las cien palabras obligan a ser conciso, independientemente del tema o de la intención. Así, esta forma en concreto incentiva una economía de la brevedad, llamando a acortar, a condensar. Sin rodeos – o únicamente con aquellos que parezcan productivos. Precisión: ¿acierta mejor esta palabra o aquella? La búsqueda a tientas de la palabra justa, desaparece del texto. ¿Cómo marcar un ritmo en un espacio limitado? ¿Qué técnicas existen para economizar recursos, para conseguir espacio de maniobra, sin que por ello el texto sea menos accesible de lo que uno pretende? ¿Como reconciliar la escasez con la ligereza? ¿Creándola? ¿Quitándose de en medio? La forma proporciona un marco para indagar en estas cuestiones, constituye un apoyo, acaso un estímulo en sí.

Cada forma aporta lo suyo, y cada uno puede eligir las formas que le corresponden. Somos libres de hacerlo. En mi caso, será fácil reconocer una cierta afinidad hacia la tradición de las vanguardias literarias, una tendencia a seguir los significantes y a recurrir al uso liberador de métodos restrictivos (en el sentido de la contrainte oulipiana). Cabe señalar que la repetición (consciente y creativa) de una forma permite un aprendizaje más allá del detalle.

Para terminar, las cien palabras tienen algunas virtudes más que sin ser esenciales, merecen ser mencionadas: poseen la fuerza sugestiva de los números redondos; se adecúan perfectamente a la lectura en pantalla; equivalen más o menos a la extensión de un soneto (véase “Dejarnos fue” en el archivo 2006-1).

¿Cómo contar las cien palabras?

Todo cuenta, incluyendo el título, posibles epígrafes etc.* Obviamente podría ser de otro modo: Lo que importa es que la forma tenga continuidad, la convención en sí carece de importancia. (¿Por qué contar palabras compuestas, separadas por un guión, como una y no como dos palabras? Para mí es una.) El procesador de textos lleva la cuenta automática, y yo no lo controlo. En el caso de que un texto se subdivide en dos partes de cincuenta palabras cada una, considero que el título pertenece al primer párrafo; tratándose de tres por treinta y tres palabras, el título ‘tendrá que’ ser de una. También esto es arbitrario. Pero una vez más, no es lo que importa.

* En cambio, no cuento la fecha del post en WordPress. ;-)

Ejem. Algunos de los textos no constan de exactamente cien palabras…

Lo de las cien es la regla. Ciertamente hay textos que quería poner en el blog aunque se les imponía otra forma. En la mayoría de los casos se trata efectivamente de una forma en el sentido enfático que le doy al término, frecuentemente de una variante modular: 2 x 100 etc., pero también 100 : 2, 100 : 4 y otras posibilidades que cabe imaginar.

¿Qué más?

Pruébalo tú.