Archiv 2005 Oktober-Dezember

Casa vacía

Cuántas pisadas diferentes pasaron por aquí en las últimas semanas, fugaces como miradas de transeúntes, vacilantes, ligeras o de peso. Ahora se ha ido calmando, respirando al ritmo de los vecinos, agua que circula por torpes tuberías y voces amortiguadas por las gruesas paredes de comienzos de siglo; una expectativa transcorre las rendijas del parquet en forma de espiga, los quebradizos suelos de terracotta, es algo que se cuelga de las paredes que acaso verán colores nuevos, un columpio de posibilidades. ¿Cuál será la temperatura, cuál la luz, cuáles los compases de futuros bailes? Así la casa espera.

Frohes – Feliz año 2006

Ode an die Zwischenspieler

Die Ihr die Regeln beherrscht: Seht Euch doch selbst auf letzte Ausfahrten zusteuern – und sie nehmen, keinerlei Zweifel im Kopf, und dabei merkt Ihr Euch den Zubringer, der in die selbe alte Richtung führt. Bekennende Ungläubige, ein glühendes Gebet auf den Lippen und im Herzen: Dies Feuer kennt die Asche vorneweg. Und wenn Ihr hundertmal mehr wert seid als die Ahnungslosen, die Nichtwissenkönner und Verweigerer, die Schisser und Betrogenen, das verfällt, Kopie des Besten, das nie mehr passen wird. Ihr pokert groß, nur Eure Einsätze sind niedrig. Wer soll Euch glauben, was Ihr stets gewusst?

Ingratitudes 3

con tu frescura ideal
con agua pura brindaré
por nuestro amor
Radio Futura

“Es una tía majita”, me dijo un prematuro realista, encogiéndose de hombros. No es que le faltara razón: escuela de monjas, conservadurismo familiar, debía valer una misa.

Años más tarde, ella parodiaba sus primeras impresiones: “Es un chico… me está hablando…” Luego, entre oblea y vino santo (country style), evocó una ocasión en que su novio vivía momentos difíciles. Inmediatamente lo fue a acompañar: también las reservas de los padres tenían un límite de aceptación. Abandonados los falsos temblores, era todo lo que pudo ser.

Längerweilig

Sie las ein Buch. Es ging um eine Busfahrt, eine Streiterei, eine Zufallsbegegnung. Der Kühlschrank brummte. Sie holte sich ein Glas Orangensaft. Zu telefonieren hatte sie keine Lust, aber es rief auch niemand an. Der Tag war halb vorbei.

Zwei Stunden später rührte sie in einer Gemüsesuppe. Badputzen vielleicht? Die Keksschachtel: zwei letzte Schoko-Cookies. Sie las die Werbeslogans auf der Verpackung, die Inhaltsstoffe, hörte mit halbem Ohr Klassik-Radio. Sie griff erneut zum Buch, legte es wieder beiseite. Sie lackierte sich die Fußnägel, sah auf die Uhr: gerade mal fünf.

Draußen war es dunkel geworden. Das Telefon klingelte wieder nicht.

Líneas cruzadas

No consigue concentrarse. Retazos: impaciencia, mala conciencia: deleatur. Está ocupado, para qué tiene una secretaria, llegó el corrector de pruebas que lleva años con él, trabaja bien, quién se cree, esos chicos no llegan (le gustaría completar el pensamiento, no llega). Más quejas por lo de la paga, veinte euros de diferencia, una discusión absurda… Coge el teléfono móvil, el cuerpo mismo se lo exige, no consigue concentrarse, marca, estará ocupado, suena el teléfono sobre la mesa, ¿ha llamado él mismo?, imposible, no se concentra, ahora ese tipo, enseguida se habrá ido, luego retomará en lo que estaba.

Heftklammerentferner,

geborgt von Yoko Tawada: “Er entfernt alles, was sich aneinanderheftet und sich festklammert.” Bei ihr sind das die Menschen, Wörter und Gedanken in der eigenen Sprache; durch die fremde dagegen werden sie zu spielerischer Freude befreit. In ähnlicher Weise lassen sich formale Verfahren einsetzen, um von Bedeutung zu entlasten. Man schafft diese nicht ab, nur aus dem Weg. Und das Selbst dazu, soweit es sich im Weg steht.

Auch die Zeit ist ein großer Heftklammerentferner. Doch je mehr Lose gezogen werden, desto häufiger kommt es zu Zufallstreffern – Zufallstreffen, Neuverklammerungen. Ob das Sinn ergibt? Keine Ahnung. Wie neugierig bist du?

Urgencia avant la lettre

Una urbanización, los colegas de un primo, la cancha de baloncesto y un radio-cassette que había visto mejores tiempos, pero ningún momento comparable. Suena Radio Futura, profético origen de mi viaje por el rock hispano.

Era verano, mediodía pasado, debía de agobiar el calor, aunque se me antoja un cielo agradablemente gris; hay un aire como si estuviéramos cerca del mar, lo cual no era cierto. Una niña llamada Jennifer reía, feliz, feérico testigo de que todo está bien así. De pronto comprendí que había que dejar constancia: en algún papel apunté sin saber bien qué.