Gat No. 5

That spring, the Cat Alan was all over the city of Barcelona.

O ¿sabes qué?, pues que esto lo voy a contar en castellano para más inri.

Por cuanto se pudo reconstruir, las primeras intervenciones fueron surgiendo en abril, si bien es imposible saber en qué orden aparecieron los colores. Cuando a mediados de mayo el fenómeno se volvió viral, numerosos usuarios subieron fotos a facebook, twitter o instagram, documentando los inicios.

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Entre tanto, la ciudad se había llenado de pintadas que podían distinguirse en cuanto a tamaño, localización o, como ya aludíamos, en cuanto al color. Aquello que daba pie al juego. El caso es que dónde quiera que se indicaran horas de cierre, al gato tostado se le agregaba uno de la gama red, blue, yellow o green.

A pesar de la molestia expresada por propietarios de tiendas o inmuebles, en una ciudad llena de pintadas (¿y cuál no lo es?) lo del gato llamaba poca atención. Es más, los que lo percibían se estaban acostumbrando. Pero entonces el juego dio su giro final, culminando en una pequeña obra de arte. La cosa fue a mayores por el lienzo elegido – la fachada del Quatre Gats.

(continuará)

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